Cada año que cerramos, y con él cada nueva Memoria Institucional, supone un nuevo hito en la historia de Ayuda en Acción. El año 2019 ha supuesto el trigésimo octavo periodo de trabajo ininterrumpido desde que nació nuestra organización. Despedimos la estrategia institucional 2015-2018 y arrancamos un nuevo periodo donde ponemos el foco en cerrar las brechas de pobreza y desigualdad que amenazan las condiciones de vida de millones de personas, sobre todo niños, niñas y jóvenes.

Cuando cerramos una de estas etapas, siempre nos queda un sabor agridulce. En la parte positiva, nos damos cuenta de que hemos contribuido a que muchas personas hayan dado un paso más para salir de la pobreza y la exclusión. Nuestra ayuda supone un apoyo fundamental en países donde es difícil romper las brechas que impiden prosperar y labrarse un futuro digno. En muchos casos nuestro apoyo, junto con las fortalezas e ilusiones de las comunidades, es lo único con lo que cuentan para salir adelante.

Sin embargo, nuestro trabajo también nos provoca un ligero sentimiento de frustración ante las grandes necesidades que todavía existen. Llegamos hasta donde podemos, y en 2019 hemos mejorado la vida de más de 800 000 personas en 20 países de todo el mundo. En nuestro día a día ponemos todo nuestro esfuerzo al servicio de la gente con y por la que trabajamos, y eso solo es posible gracias al apoyo de decenas de miles de personas solidarias, diferentes organismos e instituciones de cooperación. Pero sigue haciendo falta llegar a más y llegar mejor…

En estos tiempos tan convulsos en los que a los efectos del cambio climático, los conflictos o el hambre se suma la crisis sanitaria, nuestro trabajo se vuelve más importante que nunca. Es necesario para no dejar a nadie atrás, porque no es justo que el lugar y el momento en el que se nace determine las posibilidades de sobrevivir. Un mundo cada vez más desigual requerirá sin duda un esfuerzo mayor en los próximos años.

Junto a esta percepción de la realidad, en Ayuda en Acción sabemos que para conseguir verdaderos resultados es necesario trabajar con visión a largo plazo. Los problemas que enfrentamos necesitan acciones concretas y directas que, en primer término, salven vidas. Acceder a agua, alimentos, vivienda o medicinas es el objetivo que millones de personas tienen cuando se levantan cada mañana. Intentamos conseguirlo para dar con ellas el siguiente paso: asegurar las herramientas necesarias para construir un entorno más próspero.

La desigualdad y la falta de acceso a derechos como la educación, la salud, o el empleo no se solucionan en un breve espacio de tiempo. Si el objetivo es transformar la realidad, el mundo necesita acciones continuadas que se adapten a los diferentes entornos y a las características de cada población. Solo de esta forma conseguiremos que cada persona y cada grupo alcance la autonomía necesaria para decidir y alcanzar el futuro con el que sueña.

Estos resultados son los que refleja esta Memoria. No son solo proyectos realizados, son planes de vida impulsados para alcanzar la dignidad humana. En 2019 hemos demostrado nuevamente que somos una organización que ayuda. Ahora nos queda seguir trabajando para no dejar a nadie atrás Y esperamos hacerlo junto a ti y miles de personas comprometidas con hacer un mundo mejor.

 

Fernando Mudarra – Director General de Ayuda en Acción